Sala de Prensa

El pasado lunes se publicó en el diario elmundo.es la noticia de que la asociación profesional Jueces para la Democracia ha solicitado que se modifique la legislación procesal de tal forma que sea posible la aplicación de quitas parciales de la deuda y aplazamientos con el fin de reducir el número de personas que son desahuciadas por no poder pagar su hipoteca.

Además según la noticia, se denunciaba por el portavoz de la citada asociación Joaquim Bosch, el fracaso del Real Decreto 672012 de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos, norma, que ya se ha comentado brevemente en un anterior artículo y en el que se ponía de manfiesto la voluntariedad y la posible ineficacia de la misma,. teniendo en cuenta también el limitadísimo sector de deudores al que va dirigido. Pues bien tal asociación reclama la creación de una nueva ley de sobreendeudamiento familiar, donde se puedan valorar por los Juzgadores situaciones concretas a fin de establecer una posible reestructuración de la deuda, en forma de quitas o aplazamientos e incluso períodos de carencia, con caracter imperativo.  No se si será esta la solución más correcta, habida cuenta de que esa reestructuración pretendida, que es lo que parece porponerse ahora, en el contorno económico que vivimos, pueda suponer un ahogamiento más lento de la economía familiar, pero ahogamiento en definitiva, esto es pan para hoy y hambre para mañanam, aunque bien es cierto que grandes figuras economicas como Joseph Stiglitz han defendido esta postura en cuanto a la necesidad de reestructurar  la deuda y aumentar el periodo de amortización.

Pero lo que parece claro es que el llamado Código de Buenas Conductas introducido en el Real Decreto mencionado, no ha surtido efecto, y no lo ha hecho, como ya se ha expresado en el anterior artículo, precisamente por su no obligatoriedad, y por dejar a voluntad de las entidades de crédito su aceptación y cumplimiento.

El que se tenga que introducir a nuestro ordenamiento jurídico una norma  que suponga la aplicación imperativa de una restructuración de deuda, si lo vemos desde la óptica de que parte de la culpa de la actual situación económica que vivimos la podrían tener los bancos y entidades crediticas, parece lógico, máxime cuando de todos es sabido la cantidad de dinero recibido por los bancos, pero no hay que olvidar que ha existido también una gran temeridad en cuanto a solicitud de ciertos créditos, de los que antes de proceder a su firma, ya podía vislumbra el futuro impago, si bien es cierto que fueron concedidos  , lo que hace que la responsabilidad sea en mayor o menor medida compartida. Con esto vengo a decir que evidentemente hay que buscar una solución para atajar el problema existente pero atendiendo a los casos concretos, posiblemente los más, en los que los créditos solicitados carecieron de temeridad, y que con el aumento del desempleo, y reducción de salarios han sucumbido a la crisis económica.

Francisco Royo Lozano
Abogado Departamento Procesal

 

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