Sala de Prensa

 

Dada la actual situación de crisis económica, afectante tanto a particulares como a emprendedores y grandes compañías, se ha focalizado de manera patente en la mentalidad empresarial el ahorro en costes. Desde que se agudizó la actual crisis económica, desde el año pasado más de la mitad de las empresas españolas han recurrido a la externalización de procesos y servicios. Hasta ahora, la opción por parte de las empresas de externalizar determinadas actividades comerciales, era más visto como un último recurso que como una ventaja competitiva en la estructura empresarial.

En la situación actual, el outsourcing supone la liberación a la empresa subcontratante de un costo de departamento, considerado como costo fijo (por ejemplo, la capacitación de empleados en un área específica), reemplazándolo por el costo de operar con una empresa donde estos costos ya se han asumido: una empresa que por ende está más especializada en esta área en cuestión, y que para efectos económicos opera como un “departamento” dentro de la empresa subcontratante.

En el corto plazo, de hecho, este nuevo alcance de mercado suele generar nuevos empleos.
Los sectores que más recurren a externalizar partes significativas de su actividad son los servicios financieros (banca y seguros), la automoción, y la alimentación, siendo el sector agrícola el menos proclive al outsourcing.

Hasta hace pocos meses, las funciones más frecuentemente externalizadas han sido las labores de mantenimiento, logística, informática, recursos humanos y administración. Pero la agudeza de la crisis, ha llevado tanto a grandes empresas como a pymes a externalizar funciones que hasta ahora eran parte del núcleo “intocable” de la empresa, funciones denominadas como “core” (centrales) tales como asesoramiento para la parte no sólo corporativa y de estructura societaria, como también del área de negocio.

Con la última reforma operada por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, que coloca a la propia empresa como responsable principal frente a cualquier ilícito frente a terceros bien sea por negligencia de los directivos, por imprevisión, por dejadez de funciones, por mala praxis de sus trabajadores, etc., la tendencia actual de empresarios y entidades del sector financiero está en recurrir a asesores legales y técnicos externos experimentados capaces de implementar en la propia estructura del ente empresarial aquellos mecanismos aptos para prevenir tales eventualidades, y a todos los niveles.

De esta manera, la externalización y la subcontratación se han convertido no ya en un factor de riesgo para la empresa, sino, bien encauzados, en una fuente de competencia, permitiendo a las empresas obtener menores costos de producción, mejorar la calidad de determinadas áreas, y sobre todo, optimizar y dinamizar sus esfuerzos en hacer crecer el negocio, con el menor riesgo. Se convierten costes fijos en costes variables, acomodando los flujos de producción a las variables de la demanda.

Carlos Millán en la sede de Juárez Bufete Internacional

Carlos Millán en la sede de Juárez Bufete Internacional

 

En conclusión, el outsourcing es un recurso importante para el crecimiento empresarial, siempre y cuando exista un criterio serio a la hora de elegir los proveedores sobre los que van a recaer las responsabilidades pretendidas. Es muy importante no perder de vista que dichos proveedores se van a convertir de forma indirecta en parte integrante (que no corporativa) de la empresa y van a ser factor clave para el éxito empresarial. Lo que de entrada puede verse como un “coste” para la empresa, con una correcta orientación puede convertirse en un corto o medio plazo en un vuelco en positivo de la cuenta de resultados.

Carlos Millán Corrales
Coordinador del Area de Empresa y de Corporate & Commercial
Juárez Bufete Internacional

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