Sala de Prensa

La sostenibilidad de los sistemas económicos globales está profundamente relacionada con la subsistencia y el desarrollo de los tejidos empresariales nacionales. Y, hoy más que nunca, es requisito indispensable para tales condiciones la creación de escenarios realizables de financiación de activo circulante.

La crisis económica y financiera ha dificultado sobremanera la cobertura de tal financiación del capital circulante, fundamentalmente en dos ámbitos:

– En forma generalizada, ha aumentado el volumen de la necesidad operativa de fondos (NOF) de las  empresas, a causa de los siguientes factores:

  •  Período medio de cobros dilatado (financiación a clientes).
  • Período medio de pago acortado (financiación de proveedores).
  • En escenarios altamente competitivos es necesario el aumento de los stocks de seguridad, para obtener mejoras de carácter extra-precio.

– Las fuertes restricciones de financiación bancaria a las empresas han derivado en una extrema dificultad para sostener, vía financiación bancaria a corto plazo, una NOF que, lejos de mantenerse estable, en muchos casos ha aumentado sensiblemente.

Cuanto mayor sea el crecimiento comercial de una empresa, mayor será su necesidad de financiación de circulante. La paradoja que vive hoy día el tejido empresarial en España es terrible. Mientras muchas empresas mueren por inanición, otras se arriesgan, en un entorno de extrema escasez de financiación bancaria, a “morir de éxito” si crecen.

En este contexto, el impacto de tales circunstancias microeconómicas sobre las magnitudes macroeconómicas es altamente decisivo. En el mismo modo en que la corriente inversa (un deteriorado ambiente macro que incide gravemente sobre las variables micro) genera un circulo vicioso altamente pernicioso.

Es necesaria una reactivación microeconómica en modo tal que el contexto macro pueda recuperarse. Y, en el mismo modo en que las acciones de política macroeconómica inciden sobre las perspectivas micro, podrán y deberán incidir sobre la economía y el bienestar globales las intervenciones que partan del ambiente micro.

Refirámonos a la formulación de la ecuación cuantitativa básica (de forma simplificada):

M x V = P x Q, donde

M = Masa monetaria.

V = Velocidad de circulación del dinero.

P =  Nivel general de precios.

Q = Volumen global de producción.

O sea, el volumen de renta generado en un sistema es directamente proporcional a la velocidad de circulación del dinero, dada una determinada masa monetaria.

Desde un punto de vista similar, podemos concluir que un aumento en la masa monetaria generado en el ambiente micro podrá incrementar el nivel general de renta.

Este último aspecto deriva a su vez de la incidencia del multiplicador monetario:

m = (l + 1) / (l + r), donde:

m = Multiplicador monetario.

l = Coeficiente de preferencia por la liquidez

r =  Coeficiente de  reserva mantenido por la banca.

¿Qué pretendemos subrayar recordando estas observaciones? Pues algo conocido por todos: que hasta que no se produzca una reactivación del crédito bancario, no se generará un crecimiento económico que pueda dinamizar la creación de empleo y riqueza.

A la luz de estos y otros argumentos similares, las entidades financieras deben colaborar activamente en los procesos de recuperación económica. Pero, paralelamente, en contextos de crisis financiera internacional y con serios peligros de “intoxicación” para la banca de parte del tejido industrial, tales entidades están obligadas a ser extremadamente cautas en su política de concesión del crédito.

No pretendemos en este artículo ahondar en el papel del sector financiero dentro de este delicado equilibrio; de ese nadar entre dos corrientes que pueden resultar contradictorias. Por un lado, los bancos tienen la responsabilidad social de dinamizar financieramente el tejido económico; de otra parte, están obligados a la cautela en pro de los intereses de sus impositores. Si profundizáramos en este asunto, tal vez no pudiéramos resistir la tentación de reclamar a los operadores financieros una mayor apuesta por la economía real, tan tantos desvaríos cometidos, en un pasado reciente, en las aguas turbulentas de la especulación financiera. ¿Dónde estaban entonces sus obligaciones de prudencia ante los impositores?

Vayamos a lo que nos interesa. ¿Qué puede hacer un empresario, en lo relativo a su estrategia financiera, ante este cambio en el entorno? En circunstancias de escasez de financiación bancaria, el empresario debe incidir en aspectos estratégicos que (al contrario que ocurre con las magnitudes y políticas del entorno bancario) sí están en sus manos. Aunque no existen recetas mágicas, podemos avanzar una serie de observaciones que es preciso tener en cuenta:

  • En contextos de crisis, la gestión de costes y el control presupuestario deben orientarse (como uno de los objetivos prioritarios) a la optimización de la NOF.
  • Habitualmente, el presupuesto (económico y financiero) se caracteriza por constituir un “desafío razonable” para la empresa. Sin perder este carácter, en tiempos difíciles el presupuesto constituye, además de un instrumento estratégico, una herramienta vital tendente al mantenimiento de la solvencia.
  • Necesidad de adaptación al cambio en gestión de tesorería: políticas de liquidez alta vs. políticas de liquidez baja. “Mucha liquidez es costosa, y poca puede ser desastrosa”.
  • En caso de crisis, el tiempo disponible para solventar el problema depende de la liquidez.
  • Nuevos enfoques de la búsqueda de financiación bancaria.
  • Ante el riesgo de reducción (o anulación) de la financiación bancaria a corto en los plazos de renovación, es preciso buscar fórmulas para financiar el circulante a largo.
  • Circunstancias de necesidad de diferimiento de los compromisos de pago: método de la equivalencia financiera entre las corrientes monetarias de cobros y pagos mediante la adaptación de la variable tiempo.

Ejemplo:

Utilizamos la siguiente fórmula:

Entradas del periodo            Salidas del periodo

__________________   =    _______________________

Frecuencia de entradas         Fraccionamiento de salidas

Considerando unas cifras de un caso real atendido por este despacho (en las que las salidas previstas son superiores a las entradas), ante un periodo medio de cobro de 90, obtenemos el siguiente periodo medio de pago necesario a proveedores en el plano teórico:

(Suponiendo una cifra de pagos al contado del 34% sobre los desembolsos totales)

Planteamiento de equivalencia

51.974

=

52.443

4

X

Fraccionamiento necesario

X = 4,04

Relación entre frecuencia y fraccionamiento

4,04

=

1,01

4

Periodo medio de pago necesario (días)

90 * 1,01

=

91,00

Adecuación partida de proveedores

17.828 * 1 + 34.615 * X

=

91,00

52.443

Periodo medio de pago a proveedores

PMPP

=

137

  •  Análisis de la capacidad de reembolso de la deuda: método de CFn necesario para igualar a cero el VAN.

VAN = –D + å (CFn / (1 + i)n)

Ejemplo:

 

0

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

VAN 2011 =

-25.413

4.092

4.092

4.092

4.092

4.092

4.092

4.092

4.092

 =0

(1+0,06)1

(1+0,06) 2

(1+0,06) 3

(1+0,06) 4

(1+0,06) 5

(1+0,06) 6

(1+0,06) 7

(1+0,06) 8

 

  • El presupuesto debe nacer de un proceso planificador (plan estratégico). Su implementación y seguimiento deben reforzarse a través de las directrices generales de estructura y del cuadro de mando integral.
  • Necesidad de implementación de sistemas de costes. No podemos poner precios a ciegas. Aunque el mercado “manda”, debemos saber qué ganamos o qué perdemos tras cada precio unitario, y tomar decisiones estratégicas a partir de esta realidad.
  • Otros aspectos estratégicos al servicio de la NOF: la programación maestra de la producción (ejemplo: producción bajo pedido vs. producción fija con arrastre de inventario).
  • Otros aspectos estratégicos al servicio de la NOF: la política de calidad. Importancia de los costes de la no – calidad.

No disponemos de espacio para abundar en estos puntos, pero no queremos dejar pasar la ocasión de resaltar un instrumento financiero que, en este ejercicio 2012, forma parte del catálogo del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Se trata de la línea “Desarrollo Empresarial – Tramo de Capitalización”. Aconsejamos prestar atención a esta vía de financiación, pues constituye una fórmula para incrementar los fondos propios vía apalancamiento bancario.

Y, lógicamente, queremos aprovechar para recordar a los lectores que, tras el proceso de ampliación del catálogo de servicios llevado a cabo en Juárez B.I., estamos a su disposición para apoyarles en esta necesaria gestión del cambio.

Mariano del Valle

Economista JBI

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